a la Poesía
a

EL POETA

Pero no descansó Dios el séptimo día.
me contó mi ángel guardián, esta historia definida:
que cuando completó su obra y el origen de la vida
al escuchar el trinar de las aves y toda su armonía;
al deleitar su vista con el paisaje:
las flores, la fauna, el mar, los ríos,
y ver que aún la noche en su obscuridad
con los astros resplandecía,
mientras el hombre Adán con su mujer Eva,
sobre los verdes prados se dormían;
divagaba y dudaba Dios en su pensar
si su obra en sí, ya estaba lista.
Se reclinó enonces sobre una nube
y mirando el sol, la luna y las estrellas
murmuró palabras y sopló su aliento
y uno de sus ángeles, ¡querubín travieso!
recogió en su copa aquel suspiro
y lo mezcló con mirra, oro e incienso
y en aquel momento nació
la inmortal sustancia etérea: la inspiración
palabras, estrofas, fragmentos,
ideas, prosas, rimas, versos.
Fue precisó entonces que Dios
no descansara el séptimo día,
para que la inspiración tomara forma
y el poeta se paseara por su huerto,
contemplara la belleza creadora
para dedicar, las rimas de estos versos.
Miriam Ramos Ramos